Musulmanes de A Coruña

Musulmanes de A Coruña
"Ninguno de vosotros cree, hasta que quiera para su hermano, lo que quiere para sí mismo"

domingo, 24 de marzo de 2013

Efectos del Ramadán


Ramadan Karim: en español, generoso Ramadán. Generoso, porque a través del ayuno en este mes podemos conocernos a nosotros mismos, nuestros límites, nuestros objetivos, nuestro carácter, qué llevamos dentro realmente, qué cambiar, en definitiva: Conocernos a nosotros mismos. Además de toda la baraka (bien oculto) y ventajas trascendentales que comentaremos más adelante en el blog.
 

 

   A lo largo de este mes, la sensibilidad se acrecienta y es algo fácil de notar: estamos más excitables, para bien y para mal, y eso es bueno. Debemos prestarnos atención durante este mes en el que todo es revelado ya que Ramadán es generosidad, es oportunidad para descubrirnos a nosotros mismos: nuestro carácter más recóndito se nos muestra, quien aprovecha su ayuno sale de Ramadán con una idea mais clara de lo que él mismo es y de lo que debe hacer para mejorar como ser humano.

   Es como el ejercicio que agota pero fortalece, nos cansa pero a la vez comunica vigor y energía al cuerpo. Ramadán es un obsequio porque nos da mucho más de lo que nos quita.

   Privando al cuerpo del alimento, se alimenta la voluntad de cientos de millones de personas que ayunan con nosotros, sea cual sea su condición (pensemos en miles de personas que viven en desiertos de temperaturas extremas, países en guerra, nuevos musulmanes en Europa…) y superan las dificultades porque en ellos hay algo poderoso. . .  y esa voluntad es capaz de trastocarlo todo. Tenemos en nosotros el germen de lo que podría trasformar nuestra realidad y conducirnos a donde queramos.

No es un ayuno cuyo motor es "limpiar la conciencia de culpa", ni para buscar una quimera, ni es un refugio para disimular carencias. El ayuno es un acto de poder, de sabiduría, de profunda espiritualidad transformadora, de conquista, el mes de la victoria no para practicar el ascetismo, sino para trasformar y para ser capaz de trasformar, como el Profeta y sus Compañeros. (La Paz sea con todos ellos).

Los orígenes del ayuno

El ayuno de los cuarenta días de Jesús en el desierto es un reflejo que nos indica que el ayuno de un mes junto con días voluntarios a mayores fue practicado por otros profetas antes de la venida de Muhammad (Paz y bendiciones sean con él).

   El ayuno no es un invento nuestro, sino una práctica común de la humanidad, es continuidad.

   Es la permanencia del sentido de la espiritualidad de la humanidad. Los musulmanes no pretenden poseer una ‘religión original, nueva o exclusivista, como si fuese una moda, sino que practicamos una espiritualidad que hunde sus raíces en los ‘orígenes’. Y el ayuno simboliza lo más sencillo: la actitud del ser humano que lo abandona todo para ‘proponerse’ únicamente a Allah.

  Esencialmente íntimo, es un puente entre el corazón y Allah que nadie ve, puesto que no tiene forma alguna. Conocer a Allah es despertar a Él, e irnos dando cuenta de que jamás estuvimos lejos de Él porque Él está más cerca que nosotros que nosotros de nosotros mismos: Él lo sostiene todo.

Ramadán, cuarto pilar del Islam



Ramadán es el nombre del noveno mes del año lunar. Durante él, los musulmanes hacen el ayuno rigurosamente desde el alba hasta el ocaso.

Esta tradición tiene su origen en la práctica del Profeta (s.a.s.), y es anterior incluso á Revelación coránica. En realidad, ayunar fue el revulsivo que provocó la irrupción de lo trascendente en la vida de Muhammad (s.a.s.). Él había desterrado de su corazón la idolatría: insatisfecho con los ídolos de su tiempo, se encaró decididamente a la búsqueda de lo Real, de lo verdadero, y adoptó el hábito de retirarse todos los años a una cueva llamada Ghar Hira, en un monte próximo a la Meca, durante todo un mes, el mes de Ramadán. Interrumpía de este modo su actividad cotidiana: en la cueva esperaba, con entrega absoluta, con actitud receptiva, al Señor de los Mundos. Su suprema atención la simbolizó con el ayuno. La respuesta de la Realidad Absoluta fue el Corán. Con nuestro ayuno, los musulmanes celebramos la revelación del Corán.

Ramadán es vivido por los musulmanes como rememoración del momento cumbre en el que es anunciada la iluminación de Adán, Abraham, Moisés, Jesús y finalmente en Muhammad de una vez para siempre. Se hace presente este acontecimiento repitiéndolo anualmente con el ayuno, imitando así al Profeta Muhammad (Paz y bien sea con él) quien se retiraba a la cueva de Hirâ, en las proximidades de la Meca, y ahí orientaba todo su ser hacia Alah, hasta que le comenzó a ser revelado el Corán.

 
Por tanto, resaltamos que el ayuno, muy lejos de ser un "no comer y no beber", es:

- Una práctica anterior a Muhammad, practicada por todos los profetas.
- El revulsivo que provocó la irrupción de lo trascendente en la vida de Muhammad.
- Encararse decididamente a la búsqueda de lo Real.
- Un hábito que genera una actitud receptiva ante la realidad. (Muy importante).




sábado, 23 de marzo de 2013

Zakat, el derribamiento del ídolo supreo



Allah nos puso a prueba al establecer este Pilar do Islam. Con ello el musulmán demustra que ama
a Allah más de lo que los hombres comunes aman al dinero, el supremo ídolo de todas los tiempos.

Allah nos impuso regalar parte de lo que más nos ata (los bies materiales) como signo de amor a Él. El desprendernos voluntariamente de parte de lo que ganamos, hace que coloqueos a Allah por delante de todo.

Además, al hacerlo nos liberamos de la acusación de avaros, una de las cualidades más viles y extendidas entre los seres humanos. El Çakât nos eleva por encima de la  avaricia. Y, también, al cumplir con el Çakât, damos a Allah las gracias por los bienes  con los que no enriquece.

El Çakât es un acto de Shukr, de gratitud, porque al obedecer el mandato de Allah reconocemos implícitamente que todo es suyo y que Él nos lo dio pero que no deja de pertencerle.

Esto nos permite un desapego que nos  sumerge en el Tawhîd, en la Unidad que rige toda las cosas.

Zakat: la cultura de la generosidad



El que trabaja para dar, el que aprende para enseñar, el que se ofrece voluntario para lo que los demás rechazan, el que no permite que nadie sea desatendido, el que limpia las mezquitas, aquel con el que todo el mundo cuenta, ése es el señor de los musulmanes.

Rasûlullâh (s.a.s.) dijo en cierta ocasión que quien es señor o dueño de la gente es el que está a su servicio.

El que los demás dependan de ti para lo que sea te convierte en indispensable. Y el que responde a esa expectativa es el generoso, el que merece la mejor consideración.
Y todo ello porque así se está a participar en el moviemento del cosmos entero y se es agente y protagonista de la realidad.

El zakat y la baraka (el bien oculto que existe en cada cosa)

 
Como indicamos anterormente, la cantidad establecida que se paga se le llama Zakat, porque purificar la riqueza de la cual se extrae la baraka. Este es el significado en la lengua árabe de la palabra Zakat.

Del mismo modo que purifica la riqueza, purifica también a los propietarios de la riqueza de la tacañería y de la codicia. Y purifica igualmente a los pobres de experimentar envidia o rencor contra los ricos.

"Toma de tus riquezas sadaqat para purificarles". (Corán).

El zakat, prueba del Islam

 
 
El Islam quiere hacer de nosotros hombres y mujeres generosos, que den sin esperar recibir, que se expandan sin verse como centros de nada, que sean constructores de algo grande, que participen en los cimientos del universo.

Eso es el Islam en su esencia y quien no lo comprende puede imitar los gestos del musulmán pero no puede serlo.
 
El Islam es algo profundo, tremendamente profundo, y en su centro está el Çakât como foco de la aspiración de cada musulmán, el superarse a sí mismo y en la hermandad con todos en Allah Uno-Único.